Las Granjas · Barranquilla · Desde 2022

Si mañana no se prende el fogón,
ellos no almuerzan.

Cada mañana, a las ocho, Yuranis Morales prende el fogón del comedor de Las Granjas. Al mediodía llegan los niños del barrio. La Fundación Hogares de Vida lleva haciendo exactamente eso, todos los días hábiles, desde 2022.

Almuerzos servidos en 2025
20.000+
Niños y niñas en nuestra mesa
100+
Años sin dejar de cocinar
3
Niña sonriendo con su almuerzo y su vaso en el comedor comunitario
Comedor Fogones de Vida, Las Granjas
01

Donde termina la ciudad, empezamos nosotros.

Las Granjas está en el borde de la localidad Metropolitana de Barranquilla. En la periferia —los asentamientos que los mapas todavía llaman «la invasión»— el agua no siempre llega, el empleo formal casi no existe y hay niños que dejan la escuela porque en la casa no hay qué comer. Eso no lo leímos en un informe: lo encontramos tocando puertas, casa por casa.

Cuando en un hogar se acaban las formas de comer, las puertas que se abren son las peores: el niño que sale a trabajar, el niño que sale a pedir en un semáforo. Ninguna madre de este barrio quiere eso para sus hijos, pero el hambre no espera a que llegue una solución mejor.

Todos sabemos lo que es tener hambre a las tres de la tarde sabiendo que a las siete hay comida. Eso no es hambre: es apetito. El hambre de verdad es la de un niño que no sabe si mañana habrá algo. Esa es la que le borra la infancia.

En 2022, Yuranis Morales y Eduardo Zamudio —pareja— decidieron no esperar a que llegara una institución. Constituyeron la fundación, hicieron un censo casa por casa para encontrar a los niños más vulnerables y empezaron a cocinar a la intemperie: una olla en la calle, treinta niños y ningún techo. No ha cerrado una sola semana desde entonces.

«El hambre se convirtió en una amenaza que atenta contra el derecho a la vida y el desarrollo de las comunidades.»

Documento del proyecto Fogones de Vida

Cómo empezó todo, con una olla en la calle →

02

Y aun así, esto fue 2025.

No te pedimos que nos creas por lo que sentimos, sino por lo que podemos demostrar. Cada dato de aquí sale de nuestro Informe Anual de Rendición de Cuentas 2025, presentado bajo el Régimen Tributario Especial. Ninguno es un estimado.

20.000+

Almuerzos servidos

Platos calientes que salieron de este fogón durante el año, uno por uno.

150+

Personas atendidas directamente

Niños, madres y personas mayores que reciben alimento, formación o acompañamiento. Cada uno con nombre, casa y una historia que conocemos.

400+

Personas alcanzadas indirectamente

Los hermanos, las madres y las abuelas de esos hogares. Cuando un niño come, la casa entera respira.

Ver el informe de impacto completo →

03

El plato es la puerta. Detrás hay seis caminos.

Nadie cruza esta puerta por un taller de liderazgo. Cruzan por el almuerzo. Y una vez adentro, podemos acompañar lo demás: el niño que vuelve a la escuela, la madre que consigue un ingreso propio, la tarde que deja de ser peligrosa.

Voluntaria sirviendo el almuerzo en el comedor comunitario
Programa ancla

Fogones de Vida

Yuranis prende el fogón a las ocho de la mañana. Al mediodía llegan los niños, cada uno con su plato y su vaso. La minuta es balanceada, pensada para el desarrollo nutricional de la niñez.

Cómo funciona →
Niño sentado a la mesa del comedor con su almuerzo

Educación y permanencia

Si un niño deja de venir, alguien va a preguntar por qué. Incentivos y seguimiento social para que siga en el aula y no en la calle.

Mujeres participando en un taller de formación comunitaria

Autonomía económica

Las mismas madres que hacen la fila del almuerzo se forman en liderazgo, derechos ciudadanos y oficios productivos. Más de 70 terminaron su formación en 2025.

Ver los seis programas →

05

No tienes que creernos a nosotros.

La fundación está constituida ante la Cámara de Comercio de Barranquilla desde 2022. Ejecutamos al 100% un convenio solidario, con contrapartida propia. En 2025 la Asamblea Departamental del Atlántico otorgó a nuestra directora, Yuranis Morales, el Premio Joven Líder Protagonista del Cambio, y hoy ocupa una curul en el Consejo Consultivo de Mujeres del Atlántico. Lo decimos por una sola razón: para que sepas en manos de quién queda tu donación.

«Antes no sabía que podía participar en una junta o reclamar mis derechos. Con este proyecto entendí que mi voz también cuenta. Ahora hago parte de la veeduría y me siento más segura para hablar por mi comunidad.»

Madre cabeza de familia, Las Granjas

«Con las capacitaciones ahora no solo aporto en mi hogar, también participo en las reuniones comunitarias. Hoy siento que mi voz cuenta en la toma de decisiones del barrio.»

Madre cabeza de hogar, Las Granjas

Ver nuestras cuentas y documentos legales →

Sostén el fogón

Imagina el lunes en que nadie tenga que preguntarse si alcanza.

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